Alma 19:14-30
Ammónn vea; los siervos vean; la criada de la reina, Abish, vea; todo esto a causa de las manifestaciones directas del Espíritu Santo basado en un entendimiento correcto de verdades eternas.
Versículo 14 dice que Ammón vio que el Espíritu del Señor deramó sobre los lamanitas de acuerdo con sus oraciones. Fue en el ver y discernir del significado del derramamiento del Espíritu del Señor sobre los lamanitas, un grupo de gente que han sido la fuente de tanta contención y pleito entre su propio pueblo, que Ammón se sintió un profundo sentido de gratitud hacia Dios por lo que había sucedido. Tan grande fue el gozo que él ya se sintió que lo dominó su cuerpo físico, tal como acaba de suceder momentos antes al rey y la reina.
Esto deja a los siervos del rey y la reina, quienes cuando vean estos tres lideres dominados por el Espíritu, ellos también comienzan a orar por causa del temor del Señor que viene sobre ellos. Esto causa que todos ellos caen al suelo. Todos en la casa del rey ya está postrado en el suelo, salva a Abish, quien ya había sido convertido al Señor sin haberlo hecho saber.
Cuando Abish vea lo que ha sucedido, y al comprender la razón por ello, ella vea un oportunidad para bendecir a la comunidad que la rodea también. Al invitar al pueblo a venir a la casa del rey para ver al rey, la reina, Ammón, y todos los siervos del rey dominados por el Espíritu, Abish espera que esto --los haría creer en el poder de Dios,-- (versículo 17).
Sin embargo, lo que resultaba fue la confusión, y in lugar de decir que había una gran contención entre el pueblo por causa de lo que vieron, el relato de las escrituras toma esfuerzo para articular siete distintas conclusiones que inventaron el pueblo para explicar la escena enfrente de ellos. Ninguno de ellos tuvieron el conocimiento correcto de los eventos actuales que había sucedido. Ninguno de ellos tuvieron el perspectivo de verdades eternos, y así ellos idearon tantas diferentes razones para explicar porque hallaron al rey y su casa postrados en la tierra.
Por fin, Abish regresa y al encontrar a todo el grupo en un estado contencioso y confundido, ella inmediatamente va a la reina. La reina y el rey se levantaron y comenzaron a expresar sus testimonios de convicción y de cómo se había ablandado sus corazones hacia el Señor, de las cuales cosas la multitud no tuvo ningún conocimiento.
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Hay una paralela entre este relato y las doctrinas del apostasía y la restauración del evangelio. Los hombres, cuando se dejan a sus propios diseños, no son listos para entender las cosas de Dios. En los profundos tinieblas de este mundo, buscamos a tientas para comprensión y explicaciones de porque son las cosas. Sin embargo, el conocimiento que viene de Dios, como rayos de luz iluminante, ayudanos entender correctamente nuestra naturaleza y el propósito de nuestra existencia.
La gente que se juntaron en la casa del rey, vinieron sin la luz del evangelio. Al buscar explicaciones, ellos adivinaron muchas causas probables, pero ninguno de ellos fue la verdad. Así lo fue con la Gran Apostasía que procedió a la restauración. Muchos trataron para reformar la iglesia en su día basado en lo que leyeron, pero ninguno tuvo revelación directa de Dios para hacerlo.
Un estudio personal de las escrituras, hecho por un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.
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martes, 17 de mayo de 2016
lunes, 6 de febrero de 2012
--El Señor No Redime... a Ninguno de los Tales,-- Mosíah 15:25-31
Mosíah 15:25-31
Abínadi declara en términos claros que el Señor no puede redimir a ninguno de los que rebelan contra Dios. La razón por la cual una persona inicua no se puede ser redimida es porque el Señor no puede negarse a sí mismo. Lo más uno se acerca al Señor, más claro llegue ser este punto. Cristo no puede permitir que yo viola los mandamientos que Él ha establecido, los cuales son una definición del ser de Cristo, y después darme una herencia en lo mismo reino donde Él mora. Cuando conocemos a Cristo, el maestro, por el poder de su Santo Espíritu, entendemos mejor los requisitos de la ley, y para que son las leyes de Dios. Las leyes de Dios son en verdad una guía para llegar a ser como Cristo.
Los versículos finales del capítulo tienen ojo a nuestro día cuando efectuara la restauración del evangelio de Jesucristo en su plenitud. Estoy tratando de explicar lo que estoy sintiendo en estos momentos. Abínadi usa frases de declaración para explicar cuan grande será el día. Pero, al repasarlo, yo siento que ahora es el tiempo en que Abínadi y Isaías vieron.
Abínadi declara en términos claros que el Señor no puede redimir a ninguno de los que rebelan contra Dios. La razón por la cual una persona inicua no se puede ser redimida es porque el Señor no puede negarse a sí mismo. Lo más uno se acerca al Señor, más claro llegue ser este punto. Cristo no puede permitir que yo viola los mandamientos que Él ha establecido, los cuales son una definición del ser de Cristo, y después darme una herencia en lo mismo reino donde Él mora. Cuando conocemos a Cristo, el maestro, por el poder de su Santo Espíritu, entendemos mejor los requisitos de la ley, y para que son las leyes de Dios. Las leyes de Dios son en verdad una guía para llegar a ser como Cristo.
Los versículos finales del capítulo tienen ojo a nuestro día cuando efectuara la restauración del evangelio de Jesucristo en su plenitud. Estoy tratando de explicar lo que estoy sintiendo en estos momentos. Abínadi usa frases de declaración para explicar cuan grande será el día. Pero, al repasarlo, yo siento que ahora es el tiempo en que Abínadi y Isaías vieron.
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viernes, 20 de mayo de 2011
--No Tiene Parte en el Reino de Dios,-- Mosíah 4:16-23
Mosíah 4:16-23
Al tema del dar a los pobres, estos versículos se dirijan a las actitudes erróneas en cuanto a los pobres.
Es común, a menos en mis propias experiencias, a racionalizar cada petición para ayuda caritativa. Hay algunos diagnósticos interesantes en cuanto a este tipo de actitud. Lo que más me impresiona es que una actitud de negligencia hacia los pobres es en oposición directa a la obra de Dios:
Como el estado natural de las cosas es para deshacerse, ser destruido, o pudrirse, el proposito y objetivo del establecimiento del reino de Dios debe ser para edificar y mejorarse. Es traer lo que estaba perdido y lo que antes no existía a un estado de habitación y producción. Esto es significante de dos niveles, ambos de lo exterior que nos rodea, pero también de más importancia, dentro de nosotros mismos.
Así llegue a ser nuestro objetivo la edificación de todos. Los pobres son iguales a los ricos. Todos son iguales en los ojos de Dios. Así, muy concluyente declara el rey Benjamín que si uno niega a los pobres (los menores entre nosotros), entonces este no tiene ninguna parte en el reino de Dios.
Al tema del dar a los pobres, estos versículos se dirijan a las actitudes erróneas en cuanto a los pobres.
Es común, a menos en mis propias experiencias, a racionalizar cada petición para ayuda caritativa. Hay algunos diagnósticos interesantes en cuanto a este tipo de actitud. Lo que más me impresiona es que una actitud de negligencia hacia los pobres es en oposición directa a la obra de Dios:
- --Quien [juzga a los pobres] tiene gran necesidad de arrepentirse; y a menos que se arrepienta de lo que ha hecho, perece para siempre, y no tiene parte en el reino de Dios.-- (versículo 18, con énfasis )
- --El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.--(Proverbios 17:5, con énfasis)
Como el estado natural de las cosas es para deshacerse, ser destruido, o pudrirse, el proposito y objetivo del establecimiento del reino de Dios debe ser para edificar y mejorarse. Es traer lo que estaba perdido y lo que antes no existía a un estado de habitación y producción. Esto es significante de dos niveles, ambos de lo exterior que nos rodea, pero también de más importancia, dentro de nosotros mismos.
Así llegue a ser nuestro objetivo la edificación de todos. Los pobres son iguales a los ricos. Todos son iguales en los ojos de Dios. Así, muy concluyente declara el rey Benjamín que si uno niega a los pobres (los menores entre nosotros), entonces este no tiene ninguna parte en el reino de Dios.
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