Mosíah 20
Hay entre este capítulo un relato de un milagro de paz, hecho por el mano de Gedeón. Sirve como recordatorio de que solamente por medio del evangelio de Jesucristo se puede lograr paz verdadera.
Si Jesucristo es el príncipe de la paz, y si el Libro de Mormón es en verdad otro testamento de Jesucristo, encontraremos entonces en sus páginas recetas para lograr la paz. Y ésto, sí, lo hay. Me ha impresionado en este capítulo como el resultado final fue una solución de paz.
Gedeón ya se esta distinguiendo como un luchador de paz. Cuando se entera del pesquisa entre el pueblo para localizar quienes habían llevados a las hijas de los lamanitas, él fue a Limhi para explicar cómo es que él creía que fueron los sacerdotes de Noé que habían llevados a las hijas de los lamanitas. Explique entonces en estos versículos cómo el rey Limhi explicó al rey de los lamanitas lo que había sucedido. Aún el rey de los lamanitas sugiera una solución de paz después de haber aprendido la verdad del rapto de las hijas de los lamanitas.
Fue Gedeón que tomó carga de la situación. Es interesante para notar lo que él dice en el versículo 21. Gedeón reconoce que se ha cumplido las palabras de Abinadí, porque ellos no quisieron oír las palabras del Señor, ni quisieron abandonar sus pecados. Esta última frase --no quisieron abandonar sus pecados-- es de mayor importancia. Cuales pecados tengo yo, que no quiero abandonar. ¿Y porque no quiero yo abandonarlos?
Un estudio personal de las escrituras, hecho por un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.
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martes, 3 de julio de 2012
lunes, 29 de junio de 2009
--Cuerdas de Vanidad--, 2 Nefi 15:18-19
2 Nefi 15:18-19
¿Por qué quería alguien ser tan aferrado a la iniquidad o el pecado? Tal vez, la respuesta es en causa-- vanidad. Vanidad también se asimila con el orgullo. Es en parte, el opuesto de la fe en Cristo. O es decir, vanidad es creer en si mismo y sus propios deseos más que los deseos y la voluntad del Señor (vease D y C 84:54-55).
La segunda nota de pie para el versículo 18 explica que ser arrastrados al pecado como fuera con coyunda de carro es parecido al ser amarrado al pecado como una bestia a su carga. El pecado es pesado; es difícil cargarlo. Y es imposible acercarse al Dios verdadero sin descargarnos de ello.
Sino hay muchos que insistan en cargar sus iniquidades. Tales no pueden ver la obra del Señor que se lleva a cabo en la actualidad. Dirán en la incredulidad que desean que Dios les muestra algún milagro, pero no desean conocer a Dios en sus corazones.
¿Por qué quería alguien ser tan aferrado a la iniquidad o el pecado? Tal vez, la respuesta es en causa-- vanidad. Vanidad también se asimila con el orgullo. Es en parte, el opuesto de la fe en Cristo. O es decir, vanidad es creer en si mismo y sus propios deseos más que los deseos y la voluntad del Señor (vease D y C 84:54-55).
La segunda nota de pie para el versículo 18 explica que ser arrastrados al pecado como fuera con coyunda de carro es parecido al ser amarrado al pecado como una bestia a su carga. El pecado es pesado; es difícil cargarlo. Y es imposible acercarse al Dios verdadero sin descargarnos de ello.
Sino hay muchos que insistan en cargar sus iniquidades. Tales no pueden ver la obra del Señor que se lleva a cabo en la actualidad. Dirán en la incredulidad que desean que Dios les muestra algún milagro, pero no desean conocer a Dios en sus corazones.
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