Mostrando entradas con la etiqueta discípulo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta discípulo. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de julio de 2012

--¿Pues No Se Han Cumplido las Palabras de Abinadí?-- Mosíah 20

Mosíah 20

Hay entre este capítulo un relato de un milagro de paz, hecho por el mano de Gedeón. Sirve como recordatorio de que solamente por medio del evangelio de Jesucristo se puede lograr paz verdadera.

Si Jesucristo es el príncipe de la paz, y si el Libro de Mormón es en verdad otro testamento de Jesucristo, encontraremos entonces en sus páginas recetas para lograr la paz. Y ésto, sí, lo hay.  Me ha impresionado en este capítulo como el resultado final fue una solución de paz.

Gedeón ya se esta distinguiendo como un luchador de paz. Cuando se entera del pesquisa entre el pueblo para localizar quienes habían llevados a las hijas de los lamanitas, él fue a Limhi para explicar cómo es que él creía que fueron los sacerdotes de Noé que habían llevados a las hijas de los lamanitas. Explique entonces en estos versículos cómo el rey Limhi explicó al rey de los lamanitas lo que había sucedido.  Aún el rey de los lamanitas sugiera una solución de paz después de haber aprendido la verdad del rapto de las hijas de los lamanitas.

Fue Gedeón que tomó carga de la situación. Es interesante para notar lo que él dice en el versículo 21. Gedeón reconoce que se ha cumplido las palabras de Abinadí, porque ellos no quisieron oír las palabras del Señor, ni quisieron abandonar sus pecados. Esta última frase --no quisieron abandonar sus pecados-- es de mayor importancia. Cuales pecados tengo yo, que no quiero abandonar. ¿Y porque no quiero yo abandonarlos? 

domingo, 5 de junio de 2011

--Todas las Cosas Deben Hacerse en Orden,-- Mosíah 4:24-30

Mosíah 4:24-30

En estos versículos, el Rey Benjamín tiene unas pocas palabras más para decir en cuanto a cuidar a los pobres. Sin embargo, estas palabras son curiosos porque son dirigidas a los pobres (de bienes temporales) y como es que ellos abordaran el dar caritativo. Él concluye este grupo de versículos al decir que -- no se exige que un hombre corra más aprisa de lo que sus fuerzas le permiten.-- Y últimamente dice que la diligencia es requerido, porque --todas las cosas deben hacerse en orden.-- (Vs. 27)

Al fin del capítulo, el Rey Benjamín hace una petición apasionada que evitarían el pecado en toda forma. La responsabilidad es fundamentalmente individual. --si no os cuidáis a vosotros mismos--. La nota de pie se dirige a Deuteronomio 4:9(6-9) en donde Moisés recuerda a los hijos de Israel de la ventaja distinta que ellos tienen sobre toda otra nación. Él les pregunta --Porque, ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cerca de sí, como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?-- (Duet 4:7) Su comentario final en reconocer las bendiciones y compañerismo del Señor es ésto:  --guárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida;-- (Duet 4:9).

El evangelio de Jesucristo, cuando se comprenda completamente, nos causa ser un pueblo que nos regimos a nosotros mismos. En esta mañana mientras estudio las escrituras, hay un deseo entre mi de ser más cuidadosos en mis pensamientos, actitudes, y comportamientos. Es porque siento deseo de expresar agradecimiento por mis bendiciones. Es, en parte, un sentimiento de deber.

Las grandes bendiciones de ser discípulo sólo puede tenerse por escoger a creer, escoger a vivir y ser de modo que estoy en armonía con el Santo Espíritu de Dios. Estos son las beneficios, los privilegios, las ventajas, y las bendiciones de ser un discípulo de Jesucristo. No tiene ningún sentido de irse medio camino en estos asuntos, porque son las bendiciones completas de Cristiandad a que busquemos.