Alma 27:1-15
Al ver esta escena de destrucción entre el pueblo de Anti-Nefi-Lehi, Ammón y sus hermanos fueron movidos por la compasión, o en otras palabras, movidos por el amor para tomar acción.
La conversación entre Ammón y el rey es curioso. Crea el rey de que su estado anterior es condición de merecer las cosas negativas que les estaban pasando. Cuando Ammón ofrece que huyen a los nefitas, el rey sugiera que serán esclavos a ellos. Ammón explica que no pueden ser sus esclavos porque la ley de los nefitas no lo permita.
Ammón para ayudar el rey aceptar la oferta de huir de su estado presente, él ofrece orar y hallar la voluntad del Señor. El rey acepta ésta. Aunque ya se habían convertidos al Señor, el rey no puede aceptar que tal vez su pueblo merece la misma bendiciones y protección que tiene los nefitas.
Ésto me parece semejante a la enseñanza de la parábola de los obreros de la viña. (véase Mateo 20:1-16) En los ojos de Dios todos son iguales. Los que laboran en su viña, no importa la duración del labor, el Señor lo tiene por igual los que han trabajado todo la vida en su viña y a los que son recién llamados.
Un estudio personal de las escrituras, hecho por un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.
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jueves, 3 de agosto de 2017
jueves, 19 de marzo de 2015
--Vendrá al Mundo Para Redimir a Su Pueblo,-- Alma 11:38-41
Alma 11:38-41
En mis estudios esta mañana, me hace recordar los convenios hecho por Dios con los patriarcas, o los profetas antiguos. En el versículo 40, donde dice que --vendrá al mundo para redimir a su pueblo,-- hay nota de pie en --redimir-- que va a Romanos 11:26 y 27, donde Pablo explique a los Romanos que los del convenio original que Dios hizo como los padres del pueblo de Israel también pueden recibir de su misericordia. Todo sea para la gloria de Dios.
Me quede entonces contemplando por que pondría hincapié el Espíritu del Señor en esta punto para mí. ¿Qué tiene que ver con como debo tratar mis propios hijos?
Al regresar a este estudio para el segundo día, he leído todo el capítulo 11 de Romanos. Las palabras del apóstol Pablo me ha causado reflexionar sobre me propio estado de percepción. Me torna ser más humilde. Y me hace contemplar más las vías del Señor. Él sabe lo que hace al cortar y injertar ramas del olivo natural.
En mis estudios esta mañana, me hace recordar los convenios hecho por Dios con los patriarcas, o los profetas antiguos. En el versículo 40, donde dice que --vendrá al mundo para redimir a su pueblo,-- hay nota de pie en --redimir-- que va a Romanos 11:26 y 27, donde Pablo explique a los Romanos que los del convenio original que Dios hizo como los padres del pueblo de Israel también pueden recibir de su misericordia. Todo sea para la gloria de Dios.
Me quede entonces contemplando por que pondría hincapié el Espíritu del Señor en esta punto para mí. ¿Qué tiene que ver con como debo tratar mis propios hijos?
Al regresar a este estudio para el segundo día, he leído todo el capítulo 11 de Romanos. Las palabras del apóstol Pablo me ha causado reflexionar sobre me propio estado de percepción. Me torna ser más humilde. Y me hace contemplar más las vías del Señor. Él sabe lo que hace al cortar y injertar ramas del olivo natural.
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sábado, 27 de marzo de 2010
--La Tierra del Señor Será para Siervos y Siervas--, 2 Nefi 24
2 Nefi 24
Este es el último capítulo de Isaías que se incluye en esta parte del registro de Nefi, y aunque la mayor parte trata con la destrucción de Babilonia, hay unos versículos al principio que sirvan como recordatorio del convenio del Señor. Aquí, aprendemos que la tierra del Señor ha sido preparado para los humildes, los que en tiempos antes han sido los siervos a los demás, (vease vs. 2).
Esto es un buen recordatorio de como siempre debemos servir a los demás. A mí parecer no es en el plan de Dios para hacer de sus hijos opresores. El Señor desea que sus hijos sean siervos, que aprendamos a trabajar, que logremos lo que es bueno por nuestro propio esfuerzo a lo máximo de nuestro propio poder.
Un principio fundamental de la Cristiandad es el trabajar. Son los que trabajan para lograr lo bueno en este vida, que resultarán con los frutos de la tierra. Esta realidad se extiende tanto en los asuntos espirituales como en los asuntos temporales. Es curioso, porque en primer lugar, no había visto este principio en este capítulo. Sin embargo, en capítulo siguiente Nefi declara "Porque nosotros trabajamos diligentemente... pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacemos cuanto podamos," (2 Nefi 25:23).
Esto tiene sentido entonces que los siervos y las siervas serán los que heredarán a la tierra. Son los siervos que sepan trabajar. Son ellos que serán salvos.
Isaías habla de este principio en otra parte de las escrituras:
Este es el último capítulo de Isaías que se incluye en esta parte del registro de Nefi, y aunque la mayor parte trata con la destrucción de Babilonia, hay unos versículos al principio que sirvan como recordatorio del convenio del Señor. Aquí, aprendemos que la tierra del Señor ha sido preparado para los humildes, los que en tiempos antes han sido los siervos a los demás, (vease vs. 2).
Esto es un buen recordatorio de como siempre debemos servir a los demás. A mí parecer no es en el plan de Dios para hacer de sus hijos opresores. El Señor desea que sus hijos sean siervos, que aprendamos a trabajar, que logremos lo que es bueno por nuestro propio esfuerzo a lo máximo de nuestro propio poder.
Un principio fundamental de la Cristiandad es el trabajar. Son los que trabajan para lograr lo bueno en este vida, que resultarán con los frutos de la tierra. Esta realidad se extiende tanto en los asuntos espirituales como en los asuntos temporales. Es curioso, porque en primer lugar, no había visto este principio en este capítulo. Sin embargo, en capítulo siguiente Nefi declara "Porque nosotros trabajamos diligentemente... pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacemos cuanto podamos," (2 Nefi 25:23).
Esto tiene sentido entonces que los siervos y las siervas serán los que heredarán a la tierra. Son los siervos que sepan trabajar. Son ellos que serán salvos.
Isaías habla de este principio en otra parte de las escrituras:
Y vendrán ante ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las plantas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sión del Santo de Israel. (Isaías 60:14)Busqué otra escritura que se trata del obrero y Síon, y encontré este versículo en 2 Nefi 26:31: --Mas el obrero en Sión trabajará para Sión; porque si trabaja por dinero, perecerá.---
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